NIEBLA
Terminó la segunda versión de Niebla. Una obra que escribí hace 15 años, publicada por Editorial Cultura.
Fueron varios meses de trabajo, búsqueda, encuentro, frustraciones, alegrías, recuerdos y ausencias.
Elegí esta primera obra para dirigir a principios de 2026, porque para ese momento no tenía material nuevo, solo la necesidad de expresar, de sentir el teatro de una forma distinta, sentado en otro lugar.
Gracias al teatro, encontré matices, técnicas. Quizá Niebla no sea mi sentir actual, creo que nunca lo ha sido. Es más bien la forma en que me parece la sociedad transita. No es un espejo, ni un reflejo. Es solo la ficción de dos personajes atormentados de alguna forma, por el egoísmo. No veo a mis personajes ni a mis obras como un reflejo de mi interior, solo planteo sin buscarlo, situaciones que de alguna manera, llegan a confrontar al espectador consigo mismo. Tampoco es lo que busco. Si llegó a suceder, fue por la alquimia del teatro, podría decir que no tuve mucho que ver. Sin embargo, al dirigir, pude entender de nuevo lo maravilloso que es contar con el texto, con la semilla y desperdigarla en buena tierra. Entender que el texto, aún siendo mío, es solo la idea principal, que interviene mucho la visión como director y la libertad de quienes actúan para que se de.
Niebla ha concluido. Estoy satisfecho. Vuelvo la mirada a mis otras obras que vienen detrás, tan alejadas de la niebla, como si hubiésemos salido de ella incólumes. Todo queda atrás, todo recuerdo dañino, todo el dolor se queda atrapado en ella. Es tiempo, de mirar el río, de sentir su calma. Aunque puede, que ese río del que hablo, no exista.
Guatemala, 23 de mayo 2026
Retalhuleu. Ultima función de Niebla.
Una mañana de enero, en la sesión de fotos para Niebla, a cargo de Mariano Delaire, fotógrafo

